Una de las cosas más bonitas del final de una comida es que a menudo ofrece la oportunidad de hacer nuevos descubrimientos. Por eso quiero invitaros a salir, al menos por un momento, de los grandes clásicos y acompañaros a descubrir sabores que tal vez nunca hayáis probado, pero que hablan de territorios, tradiciones e ingredientes realmente singulares.
La naranja, por ejemplo, con su aroma intenso y su equilibrio entre dulzor y frescura, encuentra fácilmente su lugar al final de la comida, sobre todo para acompañar un postre. De esta idea nace Amargura, el Licor de Naranja Contemporáneo de Istinto Sardo, que pone en valor este cítrico con un enfoque original, realzando su fragancia y su carácter.
Si nos trasladamos a los Alpes, en cambio, el final de la comida cambia por completo de aspecto. Aquí entra en juego el Genepy, que toma su nombre de la planta de montaña homónima (Artemisia mutellina), ligada desde siempre a la tradición alpina. El Genepy Cornelio, obtenido de la infusión de esta planta, es un grato descubrimiento para quienes aprecian los aromas herbales y desean llevar a la mesa algo diferente a lo habitual.